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Escrito por Plataforma Antifeixista de Barcelona   
Jueves, 25 de Junio de 2015 09:59

Comunicado en apoyo a Alfon

 

El Estado lo está pidiendo a gritos. Está pidiendo desesperadamente que el pueblo se enfade de verdad. Las instituciones han vuelto a alinearse una vez más para reprimir y condenar a otro joven luchador urdiendo un montaje policial y judicial que no se sostiene ni aporta pruebas suficientes en ningún momento. La condena que le imponen es tanto un castigo como una amenaza, como ha sido el caso de Alfon desde el principio. Un castigo a quien lucha de un modo consecuente, y una amenaza para todas aquellas personas que se ven reflejadas en su lucha, ya que podrían ser las siguientes. Éste es el mensaje que nos envía el Estado: si te organizas y luchas, serás perseguido. Y nosotras ya sólo podemos pregutarnos: ¿Qué más nos quieren quitar? ¿Qué más podemos perder?

 

Le detuvieron junto con otras compañeras el 14 de noviembre de 2012, día de huelga general, y le acusaron de llevar explosivos caseros, algo que supuestamente se traducía en petardos, gasolina, sprays y clavos en una mochila, a pesar de que la madre y Alfon han afirmado siempre que él no salió ese día con ninguna mochila. Soltaron a sus compañeras pero a él le enviaron a prisión preventiva, y encima, en régimen FIES, un régimen de aislamiento penitenciario que sólo se aplica a presos especialmente peligrosos o presos políticos. Tras 56 días en la cárcel de Soto del Real, sale el 9 de enero de 2013 y no fue hasta el 25 de noviembre de 2014 que se celebró el juicio. En enero de 2015 la Audiencia Provincial de Madrid le condena a 4 años por tenencia de explosivos, más 1 año por un delito cometido el 19 de julio de 2012 de resistencia a la autoridad. Ahora se ha recurrido al Constitucional por irregularidades en el caso y vulneración de derechos. Toda la acusación se sostiene por las versiones de los policías, sin prueba alguna que demuestre absolutamente nada. Alfon sostiene que la policía amenazó con acusarle si no identificaba a miembros de Bukaneros y de grupos antifascistas, y la mochila que supuestamente llevaba no tiene ni una huella suya. Por eso y por todas las injusticias que este Estado capitalista nos impone, defendemos todos los medios coherentes con nuestros principios para conseguir nuestros objetivos, y si eso pasase por transportar un explosivo en una mochila, seguiríamos pidiendo su libertad. Sin embargo, Alfon sigue manteniendo que alguien depositó una bolsa a su lado y que un policía le dijo: “Esto te lo vas a comer tú, por hijo de puta”.

 

Desgraciadamente, esto no es ninguna excepción. En este país se acumulan casos y casos de montajes policiales por motivos políticos, y sabemos que desconocemos otros tantos que no han gozado del mismo altavoz popular que este caso. Las cárceles españolas están llenas de presas políticas, desde dos secretarios generales de partidos políticos como son Manuel Pérez Martínez del PCE(r) y Arnaldo Otegi de Sortu y anteriormente miembro de Herri Batasuna, hasta manifestantes que el Estado ha usado como conejillos de indias para medir los efectos de la represión, como podría haber escogido a cualquier otro viandante, para reprimir a quien lucha, a quien se moviliza y a quien simplemente disiente. Tras décadas de lucha armada en el territorio, tanto durante la dictadura abierta como durante la dictadura encubierta, tras décadas de insurreccionalismo en las ciudades, tras centenares de okupaciones, tras decenas y decenas de huelgas de hambre de presas políticas, tras un sinfín de movimientos reivindicadores de derechos básicos, llegamos a lo que parecía un punto muerto, y de ahí hemos salido nosotras, el relevo generacional. Algunas hemos crecido ignorando nuestra historia, otras han crecido recordándola, pero tanto unas como otras ahora la conocemos, y la tenemos muy presente, mucho más de lo que querría el Estado. Hemos crecido políticamente viendo como chavales iguales que nosotros se jugaban años de cárcel por el capricho imposible de justificar de un Estado que necesitaba dar un golpe encima de la mesa, porque parecía que nos reíamos de él. Ya nos hemos acostumbrado a la represión, y a reaccionar, pero además hemos aprendido a organizarnos, a base de errores, fracasos y golpes. Es a eso a lo que el Estado y sus instituciones represivas más temen. Por eso se llevan a Alfon. Porque temen a los jóvenes organizados, antifascistas y con unos principios insobornables cimentados en años de compromiso y solidaridad. Si el Estado cree que nos vamos a quedar de brazos cruzados lo lleva claro.

 

En este contexto de represión, en que imaginamos que el Estado cree tener el control de la situación, le llamamos la atención a este Estado. Y sabiendo cuál ha sido históricamente su posición, no sería de extrañar que a la larga, la llamada no sea de atención, sino a la acción. Suponemos que no hace falta remitirnos al pasado de lucha revolucionaria de este país para recordar lo que ocurre cuando nos hartamos.

 

Esto ha sido una puñalada, porque duele ver que encierran a un compañero y porque Alfon es un espejo para miles de jóvenes iguales que él. Duele saber que vamos a ganar y que Alfon tendrá que enfrentarse a esta condena igualmente. Pero a pesar de todo, como siempre, esto sólo nos hace más fuertes, así que una vez más, tragamos y seguimos adelante, pisando cada vez más fuerte.

 

Ánimo familia, amigas y compañeros, no estáis solas. Si no podemos hacer nada para remediarlo y no hay libertad para Alfon, haremos todo lo que esté en nuestras manos para que estos 4 años pasen tan rápido como sea posible.

 

Alfon, esto ni lo olvidamos ni lo perdonamos. Te tenemos y tendremos presente en cada asamblea, en cada manifestación, y en cada acción. Dedicarte estas palabras a ti y tu grupo de apoyo no es lo único que podemos hacer, pero es lo único que podemos publicar. Para todo lo demás están las calles, que han sido, son y serán siempre nuestras. Porque el sueño es demasiado grande para encerrarlo en una celda.

 

¡NI UN PASO ATRÁS!

 


Artículo original