Inicio Noticias Antifascismo Ley mordaza; Una nueva vuelta de tuerca a la represión
Ley mordaza; Una nueva vuelta de tuerca a la represión PDF Imprimir Correo
Escrito por Coordinadora Antifascista de Málaga   
Viernes, 12 de Diciembre de 2014 14:50



El  proyecto de Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana,  conocida como "Ley Mordaza", ha sido remitido hoy mismo a las cortes. La mayoría absoluta del Partido Popular ha dado luz verde al proyecto pese a la mayoría social discordante al respecto.
Que el Partido Popular apruebe en solitario una ley, no debería sorprendernos a estas alturas. Así como tampoco nos deberían sorprender las "trampas y requiebros" que utiliza la pata izquierda del régimen para arañar unos votos en las próximas elecciones. 

No deja de ser curioso que el PSOE se muestre en contra de la Ley Mordaza. El mismo PSOE que impulsó los GAL y que se ha manifestado como parte fundamental para la oligarquía financiera y los estamentos represivos del Estado. No podemos olvidar las torturas, las detenciones, los montajes policiales, los asesinatos, las desapariciones, los recortes sociales...  

También se han escuchado, por parte de muchos sectores discordantes con este proyecto de ley, algunas voces que han afirmado que la "Ley Mordaza" era una regresión a tiempos del pasado. Que era un atentado contra nuestro Estado de derecho. Pero haciendo un análisis serio y riguroso, dicha ley no significa un paso atrás en materia de "derechos sociales", sino que por contra, significa un salto hacia adelante en materia de represión.

Desde 1939, y la victoria definitiva del fascismo en España, la agudización de la represión ha ido aumentando de manera proporcional al aumento del descontento social. Es decir, a mayor lucha obrera, resistencia y movilización social, mayor represión. En ese sentido cabe destacar los años duros de lo que nos han vendido como "transición pacífica y modélica". Sin duda, de los años más sangrientos en las calles de las ciudades de todo el Estado. Las movilizaciones pro-amnistía, por la ruptura con el régimen fascista, por reivindicaciones democráticas, etc. acababan a golpe de porra, cuando no de pistola.

El régimen jugó sus cartas, buscó aumentar su base social, la oposición política dejo de ser antifascista para subirse al carro "democrático". Pero la represión jamás bajó su intensidad. Sin embargo, al conseguir que unas masas, ahora esperanzadas, no mostrasen su rabia en la calle, no se organizasen, no luchasen... la represión pudo centrarse solo en lo que consideraron "elementos subversivos".

El franquista Tribunal de Orden Público pasó, de la noche a la mañana, a ser la Audiencia Nacional. Por aquellos pasillos célebres por su hostigamiento a cualquier militante de izquierda durante el franquismo siguen pasando los mismos: Militantes de partidos políticos perseguidos, cantantes antifascistas, grupos de jóvenes organizados en agrupaciones solidarias, independentistas, estudiantiles, etc.

En el año 2002 aprobaron la Ley de Partidos, donde se daba manga ancha para perseguir a todos los partidos políticos (Y recalcamos lo de Partidos Políticos, de los que hacen política y nada más que política) que se escapasen del arco parlamentario, que no tragasen con ruedas de molino y que siguiesen denunciando las maniobras bajo cuerda de la oligarquía española, la cual nos intentó convencer que nos acostamos siendo una dictadura fascista y nos despertamos siendo "demócratas de toda la vida".

En años posteriores, las organizaciones antifascistas han sufrido en sus carnes montajes policiales y detenciones aleatorias. Cabe recordar como en nuestra propia ciudad el extinto colectivo RASH Malaka fue azotado por el aparato represivo del Estado, o como la Coordinadora Antifascista de Madrid o Asturies eran continuamente perseguidas con, incluso, intentos de ilegalización. 

El Estado de derecho no ha sido más que otra pantomima que nos han vendido. Desde 1939 no ha dejado de haber presos políticos en España. Desde 1939 no se ha dejado de reprimir, torturar y asesinar en las comisarias del Estado. Solo que la represión era mucho más selectiva, puesto que se centraba en la población organizada, luchadora y combativa.

La historia hoy en día es bastante diferente. La situación es prácticamente insostenible para el capitalismo. Estamos abocados a un intento de "segunda transición" por parte de los que mandan: Lavado de cara de la Casa Real, abdicación de Juan Carlos (El heredero de Franco), rejuvenecimiento de los partidos políticos que participan de la farsa... Pero al igual que en la modélica "transición", en las calles, en los barrios, en los centros de trabajo, las masas están intentando organizarse en espacios de todo pelaje.

Se han multiplicado las organizaciones antifascistas, comunistas, anarquistas, sindicales, asociaciones de barrio... se ha acrecentado la resistencia, ha aumentado cuantitativamente el nivel de movilización y, probablemente, estemos sumidos de lleno en un aumento cualitativo en cuanto a organización. La juventud no traga con falsos sindicatos estudiantiles parapetados en la social-democracia estatal. Los trabajadores muestran su rechazo, cada vez más generalizado, a los partidos del régimen, a sus sindicatos vende-obreros y, en definitiva, a quedarse de brazos cruzados mientras les roban el futuro de sus hijos.

Por este motivo, la represión aumenta. Ya no se centra en pequeños colectivos, sino que el radio de acción de la represión se expande hacia todo individuo movilizado y, sobre todo, organizado o en vistas de ello. Y no es otra cosa que por miedo. Cuando reprimen, el miedo no lo tenemos nosotros, lo tienen ellos. Miedo a que su chiringuito se desmorone. Miedo a que la clase obrera adquiera mayor nivel de consciencia y mayor nivel de organización. Miedo, en definitiva, a que saldemos las cuentas pendientes desde 1939.

Por todo esto decimos que la Ley Mordaza no es un paso hacía atrás en materia de derechos, porque los derechos nos los llevan arrebatando progresivamente desde hace casi 80 años, sino que es un salto cualitativo en materia de represión.

También hemos de destacar que no es nada nuevo. La llamada Ley del Deporte no ha sido más que un experimento sociológico de cara a la ley recientemente aprobada. En base a esa ley, cualquier asistente a algún espectáculo deportivo se arriesga a ser multado con 6.000€ o incluso 600.000€ por participar en una pelea, insultar a un jugador o, simplemente, por el mero hecho de que la policía considere que intentas entrar alcoholizado o te acusen de consumo de sustancias estupefacientes. La gente interiorizó que se trataba una ley "para los violentos", pero lo cierto es que una pequeña discusión aleatoria en la calle podía saldarse con una falta administrativa de pequeña cuantía, mientras que en un estadio de fútbol te podían arruinar la vida "con la ley en la mano". Ahora pasará algo similar: Si grabas a cualquier ciudadano, no pasa nada. Pero ¡ojo! si filmas a un policía ¡Prepara la cartera! Te podrás manifestar (siempre previo permiso, sino prepara de nuevo la cartera) pero... ¡Ojo! si es frente al congreso te multarán (de 600€ a 30.000€). ¿Por parar un desahucio? ¡De  600€ a 30.000€! ¿Por pisar un Centro Social Okupado, aunque no seas tu el que lo ha okupado? ¡De 100€ a 600€! ¿Por protestar en una oficina bancaria? ¡De 600€ a 30.000€! ¿Alguien duda del carácter político represivo de la Ley Mordaza? ¡Nosotros no, es una ley FASCISTA! Además, con todas las letras.

A día de hoy, de manera simbólica, ha amanecido en Málaga amordazado Pablo Picasso, en la céntrica Plaza de la Merced. No podemos olvidarnos de una frase del pintor malagueño "Yo no pinto lo que veo, pinto lo que pienso". Han amordazado a quien, a día de hoy, si pintase lo que pensaba, se jugaría de 600€ a 30.000€, puesto que la Ley Mordaza persigue por pensar, por organizarse, por actuar, por visibilizar lo podrido del régimen terrorista español.

Desde la Coordinadora Antifascista de Málaga llamamos a organizarse a todos los explotados y condenados a un futuro negro. Frente a la decadencia capitalista, nuestra alternativa será la organización y la lucha hasta la victoria final. Sin miedo a la represión, fortaleciendo los espacios de unidad anti-represivos y solidarios, colaborando, visibilizando y apoyando a cualquier represaliado político venga de donde venga. Solo así plantaremos cara a la represión fascista.

¡Frente a la represión, organízate y lucha!
¡Ley Mordaza = Ley Fascista!

Artículo original